Orcos
Provenientes de bosques oscuros y densos, donde los peligros acechan incluso bajo la luz del día, los Orcos forjaron su existencia entre la espesura.
Los Orcos no constituyen un pueblo unido. Cada tribu vela por sus propios intereses y responde únicamente ante su señor y sus dioses. Son expertos cazadores y rastreadores, capaces de adentrarse en lugares donde cualquier otro mortal acabaría perdido para siempre. Desde jóvenes aprenden a sobrevivir en un entorno que puede convertirse en depredador en cualquier momento, desarrollando una estrecha familiaridad con la espesura.
Su sociedad es eminentemente tribal y se encuentra profundamente adaptada a su entorno, aunque no necesariamente por respeto hacia la naturaleza, sino por pura utilidad. Sus asentamientos se integran con el bosque hasta el punto de resultar difíciles de distinguir del propio paisaje. Sus construcciones rara vez se encuentran a nivel del suelo, y suelen estar elaboradas casi exclusivamente con madera. Cuanto más trabajada y elaborada sea esta, mayor será el estatus de quien la posee dentro de la tribu. Los tejados suelen construirse con paja mezclada con barro para protegerlos de la humedad, mi…
Las construcciones de piedra, barro o paja son poco habituales y suelen destinarse a los forasteros, almacenes o prisiones. Para un orco, la madera trabajada representa pertenencia y posición; la piedra, en cambio, es una herramienta práctica reservada para aquello que no pertenece realmente a la tribu.
Los Orcos son temidos no solo por su tamaño y fuerza, sino también por la mirada penetrante que caracteriza a muchos de ellos. Son conocidos como guerreros brutales y resistentes, especialmente aficionados a las armas de gran tamaño. Cualquier arma que requiera ambas manos es especialmente apreciada, pues permite demostrar de forma directa su fuerza y capacidad destructiva.