Harpía

En los cielos de Veridian, donde los vientos azotan las cumbres y el eco de las montañas se funde con los susurros de las selvas, habitan las Harpías: una raza…

Las Harpías se organizan en clanes tribales conocidos como Nidos , comunidades unidas por la sangre, la tradición y un profundo sentido de pertenencia. Cada Nido protege su territorio con una ferocidad casi sagrada. Algunos construyen sus hogares en los riscos más inaccesibles de las montañas, allí donde el aire se vuelve escaso y solo unas alas pueden alcanzar sus dominios. Otros anidan entre los árboles gigantescos de las selvas centrales, donde las raíces se hunden profundamente en la tierra mientras sus copas se pierden entre las nubes.

Para una Harpía, el territorio de su Nido no es simplemente un lugar donde vivir. Es parte de su identidad, de su memoria y de su propia alma. Las montañas, los bosques y los cielos que los rodean forman parte de un legado que debe ser protegido. Por ello, cualquier intruso que atraviese sus fronteras sin permiso puede ser recibido con hostilidad, expulsado por la fuerza o, en los casos más graves, sometido a antiguos rituales de purificación.

A pesar de su naturaleza feroz e independiente, las Harpías poseen una profunda espiritualidad. No veneran a dioses como lo hacen otras razas, sino que dirigen sus plegarias hacia dos fuerzas ancestrales que consideran inseparables del mundo: el Viento y la Voz . El Viento representa el movimiento, la libertad y el ciclo de la vida; la Voz, en cambio, simboliza aquello que une a todos los seres a través de los sonidos, los cantos y los ecos del mundo.

Creen que el viento es el aliento de la propia creación y que cada corriente lleva consigo fragmentos de las historias de quienes la precedieron. Cuando una Harpía muere, su espíritu no desaparece. Según sus creencias, se transforma en una corriente invisible que regresa a los cielos para viajar eternamente entre las montañas, los bosques y las nubes.