Devoradores

«No es el hambre lo que te consume. Es aquello que despierta cuando el hambre deja de ser suficiente.»

No es hambre. No es simple bestialidad. Es un vacío que te devora desde dentro , un abismo alojado en tus entrañas que ninguna cantidad de carne puede llenar. Puedes comer hasta desgarrarte la garganta, engullir hasta que tu estómago se hinche y tu cuerpo apenas consiga mantenerse en pie. Da igual. La necesidad permanece, paciente e insaciable, royéndote las entrañas desde un lugar al que ninguna comida puede llegar.

La maldición de los Devoradores no te convierte en un monstruo. Eso sería demasiado sencillo. Lo que hace es arrancar las capas de humanidad que te protegían de ti mismo, obligándote a contemplar aquello que siempre estuvo oculto bajo tu piel.

Porque antes de la maldición fuiste alguien.

Un mercenario que luchaba por unas monedas. Un padre que besaba a sus hijos antes de dormir. Una amante que juró permanecer al lado de otra alma hasta el final de sus días. Tuviste un nombre, un hogar, personas a las que amaste y motivos para seguir adelante.