Llama Eterna
Una orden dedicada al servicio de la Luz, la esperanza y la protección de quienes no pueden defenderse.
En el corazón de la ciudad se alza una catedral donde la luz del día atraviesa los vitrales y se derrama sobre los altares, las columnas y los antiguos bancos de madera. El aroma del incienso se mezcla con el tenue calor de cientos de velas, mientras los cánticos y las plegarias llenan el recinto de una serenidad casi sobrenatural.
Es aquí donde tiene su hogar la Llama Eterna, una orden dedicada al servicio de la Luz y a la protección de aquellos que no pueden protegerse por sí mismos.
La Llama Eterna reúne bajo un mismo estandarte a paladines, cruzados, clérigos y otros devotos de la Luz, unidos por una convicción sencilla pero poderosa: mientras exista esperanza, ninguna oscuridad debe considerarse invencible.
Son quienes toman sobre sus hombros la responsabilidad de llevar la Luz allí donde más se necesita.